Ni Linux ni macOS aprovechan el final del soporte técnico de Windows 7

El final del soporte de Windows 7 fue visto por algunos analistas como una oportunidad para que alternativas como el Linux de escritorio y el macOS de Apple ganaran terreno a los sistemas operativos de Microsoft. La realidad es tozuda: no hay quien frene a Windows en ordenadores personales. Al menos por el momento.

Netmarketshare ha publicado la cuota de mercado de sistemas operativos de escritorio actualizados a finales de enero. Se esperaba el dato para comprobar la incidencia del final del soporte técnico de Windows 7 y por la alternativa que iban a seguir los usuarios que todavía mantenían equipos con el sistema y que se calculaban en una cifra tan amplia como 400 millones.

La conclusión rápida del informe es que la inmensa mayoría de usuarios de Windows 7 han optado por la alternativa más «natural», actualizar a Windows 10 o comprar un equipo nuevo con el mismo sistema. De esta manera, Windows 10 ha registrado una de las mayores subidas desde su lanzamiento, ganando cuatro puntos porcentuales hasta el 57,08%. Podía ser esperable, pero no tanto y con las migraciones empresariales en marcha y la estrategia comercial sumamente agresiva de Microsoft se espera que su cuota se eleve en los próximos meses.

Prácticamente en idéntica proporción (4 puntos) cae Windows 7 confirmando que el paso a Windows 10 ha sido la opción elegida. En todo caso, Windows 7 mantiene una cuota enorme del 25,56% a pesar de ser ya un sistema sin soporte técnico ni actualizaciones de seguridad. La lectura no es positiva para Microsoft y el gigante del software debería preguntarse porqué la mayoría de usuarios no actualizan y no quieren Windows 10 ni gratis.

Windows 8.1 mantiene posiciones con un 3,38% de cuota para que el global de Windows alcance una cuota del 88,14%. Media décima menos que en enero, pero una cifra bestial que confirma el dominio de Microsoft.

Linux de escritorio

macOS aumentó cuota de mercado hasta el 9,74%, pero tan ligeramente que no supone un cambio sustancial y creemos es más consecuencia del ciclo de mercado tras el lanzamiento de los últimos Mac que de un cambio de plataforma por la que hubieran optado los usuarios de Windows 7.

Salvo las instalaciones mínimas de los pocos entusiastas que nos atrevemos con Hackintosh, emplear macOS exige una inversión no de poca cantidad económica para la compra de un Mac. No todos los usuarios pueden permitírselo y a igualdad de hardware (el software es otra cosa) los equipos con Windows (o los pocos con Linux) son por lo general más económicos.

Linux de escritorio

Capítulo aparte para el sistema libre. No solo no aprovechó el final del soporte técnico de Windows 7 sino que incluso bajó cuota desde el 1,51% de diciembre al 1,47% de enero, siempre según los datos de Netmarketshare. De poco parece haber servido el intento de Canonical para posicionar Ubuntu (la distribución GNU/Linux más usada) con todo tipo de facilidades para dar el salto o las recomendaciones de medios como el nuestro que aconsejábamos al menos su prueba.

No, 2020 tampoco será el año del Linux de escritorio y aunque a los más puristas no parezca preocuparles una cuota de mercado tan reducida termina siendo un problema que incide en un peor soporte de hardware y un menor número de equipos nuevos desde los OEM. También reduce el interés de los grandes proveedores de aplicaciones y de los grandes estudios de juegos. Es la pescadilla que se muerde la cola y conduce a la falta de alternativas.

Hay desarrollos Linux ideales para reemplazar Windows 7 en máquinas más antiguas y la instalación de una distribución Linux hoy es más sencilla que nunca. Y lo mismo podemos decir de su uso. Aunque no todo el software de Windows está disponible para Linux, hay alternativas para todos los campos de uso, emuladores como Wine, mientras que cada vez más juegos están disponibles y más plataformas como Steam.

Por todo ello es bastante sorprendente la bajísima cuota de mercado del Linux de escritorio y más conociendo su posición en el mercado tecnológico. Linux arrasa en supercomputación con una cuota de mercado superior a la que tiene Windows en el escritorio (prácticamente el 100%). Lo mismo podemos decir en móviles inteligentes, donde los Linux móviles encabezados por Android superan el 80% de cuota de mercado. Y no contamos iOs que no deja de ser un derivado de macOS y por tanto de UNIX.

Linux tiene también una cuota destacada en el segmento de servidores, en estaciones de trabajo profesionales, en equipos científicos, en domótica, en la Internet de las Cosas, en automoción, en productos para redes o en el gran segmento de embebidos. Y gran parte de las nubes públicas se ejecutan en Linux de una forma u otra.

Aunque muchos entusiastas y analistas preveíamos un camino más brillante para un sistema operativo de tanto potencial, de código abierto, de libre distribución y gratuito, la realidad es que las previsiones para el Linux de escritorio no se han alcanzado ni de lejos. Por ejemplo, Siemens Business Systems predijo en 2003 que Linux dispondría del 20% de cuota de mercado en 2008. Estamos en 2020, Microsoft mantiene cuotas cercanas al 90% con todos los Windows y Linus no es una alternativa real.

Las soluciones no son sencillas, son las de siempre y seguramente vayan contra la propia filosofía de Linux y la identidad de los múltiples desarrollos en marcha. Pero convendría ir pensando en la gran masa de consumidores y no solo en los entusiastas pensando en ganar mercado. Centralizar los esfuerzos en una sola distribución; con una interfaz de usuario reconocible; sistema único para instalación de software; pulir el sistema; su usabilidad; ganar presencia entre los OEM facilitando las preinstalaciones y ayudando en el soporte…

Te toca participar. Y cómo aquí sí tenemos muchos usuarios de Linux, el debate -aunque repetido- siempre es interesante. ¿De qué forma puede ganar mercado Linux de escritorio? ¿Es posible con el dominio de Microsoft?

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