NVIDIA DLSS empieza a demostrar que puede hacer algo más que emborronar la imagen

La tecnología NVIDIA DLSS llegó al mercado acompañando el lanzamiento de las GeForce RTX serie 20. Aunque estuvo eclipsada por el trazado de rayos acelerado por hardware, lo cierto es que representaba un avance muy importante y tenía todas las papeletas para convertirse en algo revolucionario.

Como sabrán muchos de nuestros lectores las GeForce RTX serie 20 utilizan un sistema de renderizado híbrido que se centra en tres grandes componentes:

  • Bloques de shaders y unidades de rasterizado: sombreado, renderizado y geometría.
  • Núcleos tensor: unidades dedicadas a la inteligencia artificial sobre las que se apoya NVIDIA DLSS.
  • Núcleos RT: bloques que aceleran el trazado de rayos (NVIDIA RTX).

La idea de NVIDIA era compensar la enorme pérdida de fotogramas por segundo que se produce con el trazado de rayos a través de la tecnología DLSS, pero los resultados no fueron los esperados.

¿Qué es y cómo funciona la tecnología NVIDIA DLSS?

Se trata de una tecnología que se apoya en algoritmos (inteligencia artificial) para llevar a cabo un proceso de reconstrucción de imagen tirando de reescalado. No es un reescalado tradicional, es algo mucho más avanzado, y por tanto más difícil de perfeccionar.

Los algoritmos de NVIDIA utilizan varias imágenes para crear una imagen perfecta que será renderizada a una resolución inferior a la nativa, y que posteriormente será reescalada de forma inteligente para mostrarse a dicha resolución. Por ejemplo, en Wolfenstein: Youngblood esta tecnología tiene diferentes modos que priorizan calidad o rendimiento, y que parten de una resolución nativa distinta.

El reescalado ha sido una de las técnicas de apoyo más importantes en la presente generación de consolas, y es perfectamente comprensible, ya que cuando se aplica correctamente incrementa de manera notable la calidad de imagen con una pérdida de rendimiento prácticamente nula.

Sin embargo, debemos tener claro que estamos ante dos tecnologías diferentes. El reescalado en consolas funciona partiendo también de una resolución base determinada, y a partir de ella se reescala. Por ejemplo, PS4 Pro utiliza la técnica «checkerboard rendering», que renderiza solo un 50% de la imagen. El resto se extrapola a partir de los píxeles base y se aplica un filtro de reconstrucción temporal para mejorar la calidad de la imagen.

En el caso de NVIDIA DLSS tenemos un sistema que también aplica un reescalado, pero que previamente analiza muchas imágenes para utilizarlas de forma conjunta y crear la imagen perfecta. En teoría esto consigue resultados muy cercanos a los que obtendríamos en un juego renderizado a su resolución nativa y con TAA activado y se mejora el rendimiento de forma notable, pero en la práctica los resultados habían quedado muy por debajo de lo esperado.

Wolfenstein: Youngblood y la maduración de NVIDIA DLSS

Clic para ampliar. Esta imagen ha sido capturada con trazado de rayos activo y DLSS en modo calidad. Fijaos como todos los elementos susceptibles de perder nitidez, como los barrotes, por ejemplo, tienen una definición excelente.

Hace unos meses compré una GeForce RTX 2080 Super y he tenido la oportunidad de probarla en diferentes juegos. El trazado de rayos en algunos títulos, como Metro: Exodus y Quake 2 RTX, es verdaderamente impresionante, pero la tecnología NVIDIA DLSS no me había terminado de convencer.

En Battlefield V y en Metro: Exodus dicha tecnología genera un efecto de emborronado evidente, y se ve empeorado por problemas de distorsión de píxeles en determinadas secciones y efectos. Por ejemplo, en Metro: Exodus al utilizar el encendedor la zona de la llama presenta una pérdida de detalle muy marcada y píxeles visibles, un fallo que desaparece al desactivar NVIDIA DLSS.

Es una lástima que esta tecnología no haya tenido una implementación correcta, ya que a nivel de rendimiento consigue una mejora muy marcada. Por fortuna la llegada del trazado de rayos y de NVIDIA DLSS a Wolfenstein: Youngblood ha confirmado que dicha tecnología ha madurado y que NVIDIA ha encontrado, por fin, el camino correcto.

La calidad de imagen que presenta en dicho juego es realmente buena, tanto que las diferencias que presenta frente al modo estándar con TAA son prácticamente inexistentes, y la ganancia de rendimiento es muy grande.

Estamos ante un logro importante porque confirma que la tecnología NVIDIA DLSS realmente funciona, es viable, y podría allanar el camino hacia el gaming en 4K con trazado de rayos activo sin grandes pérdidas de rendimiento.


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