PS5 y Xbox Series X serán «casi» totalmente retrocompatibles con PS4 y Xbox One

En nuestro especial dedicado a diez preguntas y respuestas sobre PS5 y Xbox Series X vimos que ambas consolas serán retrocompatibles con los juegos de PS4 y Xbox One. Sony y Microsoft lo habían confirmado abiertamente, aunque según Yves Guillemot, CEO de Ubisoft, no será una retrocompatibilidad total.

Durante un evento celebrado con los accionistas Yves Guillemot ha dicho textualmente que PS5 y Xbox Series X funcionarán con casi todo el catálogo de PS4 y Xbox One, y ha explicado que esto será algo nuevo para la industria que facilitará la transición entre la generación actual y la nueva generación. Ese «casi» es, sin duda, lo más interesante de esta información, y nos deja una pregunta importante, ¿por qué «casi todos» y no todos?

Creo que esta cuestión puede estar limitada a un tema de exclusivas y de licencias, es decir, quizá algunas publicadoras no quieran aceptar esa retrocompatibilidad porque van a lanzar versiones mejoradas para PS5 y Xbox Series X, y no quieren «perder dinero» aceptando que las versiones no mejoradas de PS4 y Xbox One puedan funcionar en ambas consolas.

Es un argumento sencillo pero está lleno de sentido, al fin y al cabo: ¿volverías a comprar un juego que has terminado en PS4 para jugarlo en PS5 con una pequeña mejora a nivel de calidad gráfica? Ya, tranquilos, he escuchado el no mayoritario sin problema.

¿Cómo funcionará la retrocompatibilidad en PS5 y Xbox Series X?

Esa es la gran incógnita que tenemos ahora mismo sobre la mesa, y la verdad es que no está nada claro. En principio ambas generaciones tienen una base común: CPU x86, GPU Radeon de AMD y memoria unificada, así que introducir esa retrocompatibilidad no debería de ser para nada complicado, o al menos no tanto como lo que tuvo que afrontar Microsoft con Xbox One y Xbox 360.

La propia AMD explicó, de hecho, que decidió mantener la base de la arquitectura GCN, presente en PS4 y Xbox One, en la arquitectura RDNA de primera generación para no renunciar a toda la optimización y a la base tecnológica en general que tenían asentada alrededor de aquella. Esto nos ayuda a entender por qué tanto Sony como Microsoft han optado por utilizar núcleos gráficos basados en la arquitectura RDNA 1.5 en PS5 y Xbox Series X.

Por tema de hardware no hay complicación alguna, y por tema de software creo que tampoco, ya que la base de PS5 y Xbox Series X será casi un calco de la generación actual. Con esto en mente creo que esa retrocompatibilidad podría ejecutarse a través de dos vías muy sencillas y beneficiosas para el usuario: directamente a través de los discos originales o, en el caso de los contenidos adquiridos en formato digital, mediante la vinculación de la cuenta en la que los tengamos asociados.

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