Rendimiento de DOOM Eternal con 26 tarjetas gráficas en 1080p, 1440p y 2160p

DOOM Eternal se ha convertido en uno de los lanzamientos más importantes de Bethesda (publicadora) e id Software (desarrolladora). Estamos terminando nuestro análisis (podréis leerlo a partir de mañana), pero puedo adelantaros que se trata de una excelente evolución de DOOM 2016, un juego que, para mí, sigue siendo uno de los mejores títulos de acción en primera persona, y uno de los «reinicios» de franquicia más sólidos hasta el momento.

Tenía mis dudas sobre el rendimiento de DOOM Eternal debido, sobre todo, al salto al motor gráfico idTech 7 y a la promesa de id Software de que iba a ser capaz de mover una geometría mucho más compleja. Los nuevos ajustes gráficos también me desconcertaron un poco, pero tras jugarlo durante muchas horas puedo deciros que estéis tranquilos, la optimización es excelente y el juego rinde muy bien incluso en tarjetas gráficas económicas.

A nivel de CPU no es demasiado exigente, de hecho basta con un procesador de cuatro núcleos y cuatro hilos para jugar sin problemas, aunque escala de forma óptima en procesadores de cuatro núcleos y ocho hilos o de seis núcleos y seis hilos. Esos son los niveles recomendados y óptimos, siempre que el IPC del procesador esté al nivel de un Ryzen de primera generación o de un Core serie 4000.

Por lo que respecta a la memoria RAM debemos contar al menos con 8 GB para evitar tirones, y un SSD nos ayudará a reducir bastante los tiempos de carga.

Rendimiento de DOOM Eternal: una Radeon RX 570 puede moverlo sin problema



Los requisitos oficiales que publicó Bethesda mostraban unas exigencias de hardware bastante elevadas, pero hemos podido confirmar que estaban infladas, ya que una tarjeta gráfica como la Radeon RX 570 de 4 GB, que no deja de ser una simple revisión de la RX 470 con mayores frecuencias de reloj, es capaz de moverlo sin problemas en 1080p.

No hay duda, la optimización es muy buena, pero debemos tener en cuenta que la configuración gráfica que nos permite establecer el juego depende de la cantidad de memoria gráfica que tenga nuestra tarjeta. Por ejemplo, si tenemos una tarjeta gráfica con 2 GB de memoria gráfica, como la GTX 1050, estaremos muy limitados y solo podremos jugar con ajustes medios-bajos, aunque el rendimiento será bueno.

En tarjetas gráficas con 4 GB podemos disfrutar de una buena experiencia en calidades altas, mientras que los modelos con 6 GB y 8 GB son los que permiten acceder a configuraciones más altas. En cualquier caso DOOM Eternal luce de maravilla incluso en calidad media y es muy frenético, así que no os preocupéis si vuestro equipo no os permite acceder al modo «ultra pesadilla».

Viendo las gráficas que acompañamos podemos sacar en claro que la mejor tarjeta gráfica en relación precio-prestaciones para jugar a DOOM Eternal en 1080p con la calidad gráfica al máximo es la Radeon RX 580 de 8 GB, una tarjeta gráfica que podemos conseguir por entre 120 y 160 euros, dependiendo del minorista donde busquemos.

Si queremos jugar en 1440p con calidad máxima y disfrutar de una fluidez total es recomendable contar al menos con una GTX 1070 Ti o una Radeon RX Vega 56. Digo esto porque lo que vemos en las gráficas son FPS medios, y hay zonas en las que podemos ver variaciones muy marcadas de FPS, así que es mejor ir sobrados para evitar picos mínimos por debajo de los 60 FPS.

Finalmente en 2160p (resolución 4K) vamos a necesitar una RTX 2080 o una Radeon VII-RX 5700 XT, pero debemos tener en cuenta lo que he dicho anteriormente, que habrá zonas con variaciones muy marcadas donde esa media podría bajar de los 60 FPS.

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