PS5 y los tiempos de carga: ¿realmente es posible eliminarlos?

Una de las novedades más importantes de las consolas de nueva generación, PS5 y Xbox Series X, es la inclusión de un SSD de alto rendimiento que permitirá reducir de forma significativa los tiempos de carga, ¿pero hasta qué punto?

Esa es la pregunta más importante que debemos hacernos. Sony ha llegado a decir que será posible eliminar casi por completo los tiempos de carga, reducirlos a menos de un segundo. Suena bien, y viendo la explicación de las características técnicas de PS5 que ofrecieron resulta creíble, ¿pero realmente será posible acabar por fin con los tiempos de carga? La respuesta es un no rotundo, y voy a contaros por qué.

El SSD es un elemento importante cuando hablamos de los tiempos de carga de un juego, pero no está solo, hay más componentes que juegan un papel fundamental en la carga de trabajo que representa un juego, y para que éste cargue hay que resolver determinadas operaciones y cálculos que dependen del procesador y de la GPU. Dicho de otra forma, por muy rápido que sea el SSD y el sistema de apoyo que lo rodea al final los tiempos de carga dependen también de otros componentes, como los que hemos citado.

Os pongo un ejemplo reciente, DOOM Eternal. Este juego es uno de los triple A más avanzados y mejor pulidos que han llegado al mercado hasta la fecha. Lo he probado a fondo en un equipo basado en un Ryzen 7 1800X con 8 núcleos y 16 hilos a 4 GHz, una RTX 2080 Super, 32 GB de DDR4 a 3.200 MHz CL16 y un SSD Corsair Force Series MP510 de 960 GB, que alcanza velocidades de casi 3,5 GB/s y 3 GB/s en lectura y escritura secuencial.

Con esa configuración los tiempos de carga son mínimos, pero existen, y existen porque aunque el SSD «vuele» el procesador, la gráfica y la RAM tienen que completar tareas concretas que llevan, en el mejor de los casos, unos pocos segundos.

PS5 no eliminará por completo los tiempos de carga, aunque estos se reducirán muchísimo

La conclusión es clara, seguiremos viendo tiempos de carga. Estos no serán ni de lejos tan marcados como los que hemos visto en PS4 y Xbox One, cuyos juegos pueden tardar más de un minuto en terminar de cargar, pero seguirán estando presentes.

Volviendo al ejemplo de DOOM Eternal los tiempos de carga que ha mostrado en mi equipo rondan, de media, entre los 3 y los 5 segundos. Son tiempos muy buenos que encajan con lo que creo que podremos esperar de la nueva generación de consolas.

Quiero aprovechar, por otro lado, para aclarar algunas cuestiones sobre el uso del SSD en PS5, ya que he visto que hay gente que cree que la configuración personalizada que ha utilizado Sony le ayudará a mejorar la potencia de su nueva consola, y esto no es cierto. Su potencia bruta vendrá definida por su memoria unificada, el ancho de banda de la misma, su procesador y su núcleo gráfico.

  • El SSD permitirá reducir drásticamente los tiempos de acceso y de carga.
  • Podrá ser utilizado como memoria virtual para acelerar determinadas cargas de trabajo, pero esto no equivale a «más potencia».
  • Permitirá transiciones entre mundos y escenarios amplios más rápidas.
  • No mejorará la potencia de la consola, pero puede contribuir a reducir problemas de «popping» y carga de texturas grandes.

El lanzamiento de PS5 está previsto para finales de este mismo año y tendrá un precio de entre 400 y 600 euros. Todavía no hay nada definitivo todavía, pero la postura mayoritaria apuesta por los 499 euros.

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