Nuestros lectores opinan: ¿Juegos más caros o más microtransacciones?

La llegada de las consolas de nueva generación va a tener una consecuencia muy importante, y es que veremos juegos más caros. No es un rumor, está confirmado, aunque todo parece indicar que no habrá un baremo exacto y que al final cada desarrolladora, y cada publicadora, podrán fijar los precios que estimen oportunos.

Por ejemplo, 2K Games confirmó que NBA 2K21 será 10 dólares-euros más caro en su versión para PS5 y Xbox Series X, lo que significa que costará 69,99 dólares-euros. Sin embargo, esto no quiere decir que todos los juegos de la nueva generación vayan a mantenerse en esa franja. Algunos listados tempranos que hemos tenido la oportunidad de ver recientemente recogían varios títulos de PS5 por 74,99 euros, y tampoco podemos descartar otros precios intermedios que resulten más razonables.

Obvia decir que esto ha generado una cierta polémica que nos ha llevado, de nuevo, a la eterna discusión de si realmente podemos justificar la venta de juegos más caros por el supuesto encarecimiento de los desarrollos. Es una cuestión muy complicada, ya que es cierto que crear un juego de nueva generación requiere de una mayor inversión, pero al mismo tiempo esos costes se van estabilizando (o incluso reduciendo) con el paso del tiempo, pero los precios de los juegos se acaban manteniendo estables.

Entiendo ambas posturas. Desarrollador y publicadora aspiran a maximizar los beneficios de sus proyectos y a minimizar el riesgo. Vender juegos más caros es una manera directa, sencilla y efectiva de allanar el camino hacia el cumpliendo de ese objetivo, pero puede generar una animadversión en el jugador que, al ver una subida de precios, puede acabar optando por no comprar un título en su lanzamiento y esperar a que baje de precio.

Juegos más caros, ¿de verdad?

Polémicas a un lado, creo que esa es una de las preguntas más interesantes que debemos hacernos en este momento, ¿de verdad son los juegos más caros que hace unos años? Os puedo asegurar que no. En la década de los noventa un cartucho para Super Nintendo, como Dragon Ball Z2, por ejemplo, podía rondar las 20.000 pesetas, es decir, casi 120 euros. Con ese dinero puedes comprar hoy dos juegos de estreno, y hasta seis juegos clásicos rebajados.

En líneas generales la evolución de los precios de los videojuegos ha sido bastante positiva, y también su duración. Con el ejemplo que os he puesto anteriormente queda bastante claro el tema del precio, y lo mismo aplica a la cuestión de la duración de los juegos, ya que muchos títulos de la era de los 8 y de los 16 bits apenas alcanzaban una duración de entre 30 minutos y una hora.

La conclusión que debemos sacar de todo esto es muy simple, los juegos más caros y con una duración cuestionable no son un problema nuevo, es algo que llevamos arrastrando casi desde los orígenes de los videojuegos, y la llegada de PS5 y Xbox Series X no hará más que volver a traer a la palestra esa realidad.

He querido empezar con este pequeño análisis histórico del precio y la duración de los juegos para dar contexto a ese supuesto problema que representan los juegos más caros, y para ayudaros a entender que hemos vivido épocas mucho peores. Sin embargo, no es ese el objetivo principal de este artículo. Algunos profesionales del sector han considerado la posibilidad de utilizar los micropagos para evitar la llegada de juegos más caros, un enfoque que para algunos es muy positivo.

A mí, la verdad, no me termina de convencer. Implementar un sistema de micropagos justo y equilibrado a cambio de reducir o de mantener el precio de un juego es complicado y puede hacer que, al final, este nos acabe saliendo mucho más caro de lo previsto. Incluso juegos como Guild Wars 2, que hizo una implementación casi perfecta de los micropagos, ha terminado cayendo en un cierto exceso que desmerece un poco al juego, y que afecta al jugador.

Prefiero pagar un poco más y evitar los micropagos, lo tengo claro, ¿y vosotros? Los comentarios son vuestros.

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