Nuestros lectores opinan: ¿cuál ha sido tu mando de control favorito?

El mando de control ha sido uno de los periféricos que más ha evolucionado con el paso de los años. Todavía recuerdo el primero que tuve en mis manos, fue el de una Atari 2600, un mando de control simple y un poco tosco que hoy ha quedado totalmente obsoleto, pero que en su momento era más que suficiente para disfrutar de los juegos de dicha consola.

Acabamos de leer algo muy importante que creo que merece que nos detengamos un segundo a analizarlo, y es que la evolución del mando de control de las consolas ha estado profundamente ligado a la complejidad de los juegos de aquellas. Con la Atari 2600 teníamos un catálogo de juegos muy simple que podíamos controlar sin problemas con un «stick» y un botón, un panorama que fue cambiando gradualmente y que nos llevó a vivir avances increíbles.

Después del mando de control de la Atari 2600 llegó a mis manos el de la NES de Nintendo, muy pequeño y totalmente rectangular, incómodo al principio, pero te acababas acostumbrado. Me gustó mucho más el mando de la Master System II, que fue el siguiente en caer en mis manos, y aluciné con el de Mega Drive, tanto por la ergonomía como por la presencia de tres botones. ¡Tres botones! ¡Increíble! Puede parecer una broma, pero en aquella época (principios de los noventa) esos mandos impresionaron a muchos jugadores.

Los mandos de Super Nintendo me gustaron menos por la ergonomía, me costó un poco acostumbrarme a ellos, y lo mismo me ocurrió con los mandos de seis botones de Mega Drive, que también marcaron una auténtica revolución en su momento. Sé lo que estáis pensando, que si flipamos con el salto de los dos a los tres botones cómo no íbamos a alucinar con el salto de tres a seis botones, y sí, no os falta razón, pero además fue un salto imprescindible que tuvo lugar en 1993, fecha que coincidió con la llegada de juegos como Street Fighter II a la 16 bits de SEGA.

Ese pad de control de seis botones evitaba tener que pulsar el botón de «start» para alternar entre puñetazos y patadas en Street Fighter II, y también era fundamental para jugar cómodamente a otros títulos como Samurai Shodown o Eternal Champions.

mando de control

El mando de control se ha estancado

No puedo decirlo más claro. Durante toda mi vida como jugón he probado prácticamente casi todos los mandos de consolas que han existido desde principios de los ochenta hasta hoy. Recuerdo que algunas compañías, como Atari, intentaron innovar pero acabaron estrellándose con diseños terribles (el mando de la Jaguar era un suplicio), mientras que otras como SNK apostaron por lo simple: diseño arcade y calidad, un dúo ganador que se ejecutó a la perfección en el mando de control original de la Neo Geo AES.

La introducción de los sticks analógicos y de los motores de vibración marcó un importante punto de inflexión en el sector. Nintendo 64 fue la gran pionera, aunque Sony terminó de popularizarlo con el DualShock de PS1. SEGA hizo una jugada maestra con Dreamcast al incorporar la Visual Memory, pero el fracaso de su consola le impidió desarrollar una idea llena de posibilidades que, a día de hoy, ninguna compañía se ha atrevido a rescatar. Una pena.

Durante las últimas generaciones los avances han sido poco interesantes, salvando algunas excepciones. El concepto del mando de control se ha estancado notablemente, tanto en términos de ergonomía como de funciones avanzadas, una realidad que Sony quiere «romper» con el DualSense. Lo que hemos leído hasta ahora resulta prometedor, pero como siempre es mejor rebajar las expectativas por si, al final, nos acabamos topando con una decepción.

Personalmente lo tengo bastante claro, el mando que más me ha gustado dentro de la generación de consolas «vintage», es decir, anteriores a la era del 3D, fue el de Neo Geo AES, el original, una obra maestra tanto por diseño como por tacto y calidad de construcción. Si me ciño a las consolas «para mortales», me quedo con el de tres botones de Mega Drive por su ergonomía. Dentro de la generación del 3D mi mando favorito es el de la primera Xbox, pero el pequeño, no el «Duke», tanto por ergonomía como por la posición de los sticks y de los gatillos. Ahora os toca a vosotros, nos leemos en los comentarios.

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