Nuestros lectores opinan: ¿se convertirá PS4 en un «zombi»?

La decisión de Sony de mantener viva a PS4 hasta 2024 ha generado mucho revuelo. Entiendo perfectamente que para la compañía japonesa este movimiento sea un acierto total desde el punto de vista de ingresos por servicios, y también para el usuario que tiene dicha consola, ya que podrá estirarla durante unos cuantos años más.

Sin embargo, esto plantea problemas que podrían afectar de forma notable a los desarrollos de videojuegos. No tengo nada claro qué grado de soporte recibirá PS4 durante esos cuatro año años más de ciclo de vida, pero imagino que será bastante elevado durante la primera mitad de dicho ciclo, y que a partir de la segunda mitad se irá reduciendo de forma considerable.

Hablamos de una consola que llegó en 2013, y que está equipada con un hardware que quedó obsoleto hace bastante tiempo. Sin embargo, los desarrollos de videojuegos parten de ella, y de Xbox One, como mínimo común denominador, lo que nos ayuda a entender por qué sigue recibiendo juegos que funcionan con un rendimiento aceptable. Esos nuevos juegos no innovan, mantienen las mecánicas, la calidad gráfica y la fluidez de títulos que llegaron hace muchos años, y se limitan, en el mejor de los casos, a 1080p y 30 FPS.

Control a 14 FPS en PS4. Imagen por cortesía de DigitalFoundry

Control a 14 FPS en PS4. Imagen por cortesía de DigitalFoundry

La zombificación de PS4 podría tener efectos muy negativos

El largo ciclo de vida que ha tenido la generación actual de consolas ha afectado negativamente a los desarrollos de videojuegos. Como hemos dicho, los grandes del sector tienen que partir de las consolas actuales en todos sus desarrollos, y esto ha generado un efecto ancla muy claro que, por desgracia, no se superará ni a corto ni a medio plazo.

Mantener PS4 durante cuatro años más no hará más que agravar esa realidad. Los desarrolladores no estarán obligados a partir de dicha plataforma en sus nuevos proyectos, pero está claro que su base de 112 millones de usuarios será un incentivo suficiente para que muchos la sigan considerando como «imprescindible» en sus nuevos títulos triple A.

No es complicado de entender. Imagina la escena, llegamos a 2023 y algunos triple A siguen partiendo de PS4, una consola con diez años encima y un procesador Jaguar de AMD a 1,6 GHz, como base para sus juegos triple A multiplataforma. Suena mal, y desde luego perjudicará mucho al gaming en PC, que seguirá acorralado por ese muro invisible que han conformado las consolas de la presente generación.

Tengo claro que PS4 no se convertirá en un zombi en 2024 porque ya comenzó dicho proceso hace un tiempo, y creo que a día de hoy podemos considerarla como tal. Obvia decir que lo mismo aplica a Xbox One.

Ahora os toca a vosotros, ¿creéis que se ha estirado demasiado el chicle con PS4 y que la consola será un «muerto viviente» (desde el punto de vista técnico)? Los comentarios son vuestros.

La entrada Nuestros lectores opinan: ¿se convertirá PS4 en un «zombi»? es original de MuyComputer