Ford Mustang Match-E, primer encuentro

Subirse a un Mustang en el siglo 16 significaba encaramarse sobre los lomos de un caballo salvaje (en realidad un cimarrón descendiente de los caballos que llevaron a América los conquistadores españoles). Hacerlo en los años 40 suponía ponerse a los mandos de uno de los aviones de caza más legendarios de la aviación militar de los Estados Unidos. En 1965 si éramos uno de los 100.000 afortunados, subirse a un Mustang (un Ford Mustang en este caso) era ya otra cosa. Significaba tener entre nuestras manos el volante del precursor de una saga de deportivos americanos que presume de apasionados de tanto renombre como Bill Clinton, Charlie Seen, Jim Morrison, Zac Efron…

Pero ¿qué pasa si uno se sube a un Mustang en 2021? Pues que puede ocurrir que de repente te encuentres subido a uno de los coches eléctricos más peculiares y con más personalidad de los últimos tiempos. La verdad es que el atrevimiento de Ford al poner el ilustre nombre de su deportivo más icónico a su Mustang Match-e es intrigante porque no solamente se trata de un coche eléctrico sino que su carrocería es de tipo SUV. Así que la «herejía» es doble: un Mustang eléctrico y con aires de todoterreno. ¿En qué están pensando en Michigan?

Esto tiene muchas lecturas. Se podría decir que con este lanzamiento Ford quiere lanzar un potente mensaje: que tiene la vista puesta en el futuro de la electrificación y no duda en asociar el nombre de su coche más icónico a ese futuro. Pero por otro lado ¿y si este Mustang eléctrico en realidad siguiera la filosofía que siempre ha acompañado a la saga de sus Mustang con sangre de hidrocarburo? ¿Y si este Mustang Match-e mereciera de verdad el honor de llevar el nombre del cimarrón?

Recapitulemos. En 1964 Ford estaba buscando una forma de popularizar los coches deportivos, es decir, de convertir en asequibles coches potentes con una carrocería deportiva pero en los que la mayoría de componentes procedían de coches de producción utilitarios y familiares. El éxito de esta filosofía fue inmediato y vio nacer la categoría de los pony cars en la que pronto otras marcas como Chevrolet o Pontiac comenzaron a competir. Ford comenzaba así una revolución que marcó el mercado de automoción de los Estados Unidos y le metió de lleno en el mundo de los deportivos. Una irrupción que llevo a Ford incluso a desafiar a la mismísima Ferrari en su propio terreno: las carreras.

Deportivo y revolucionario, ¿son adjetivos que podríamos aplicar al Match-e? Por un lado se trata de un modelo con el que, emulando al guante que arrojó Ford a Ferrari en Le Mans en 1966, el fabricante americano desafía a Tesla, el verdadero pionero de la movilidad eléctrica de su país, sin quitar el ojo a los más prestigiosos fabricantes del viejo continente. Por otro lado ¿es posible que un SUV también pueda ser un deportivo? Nosotros creemos que sí, pero vamos a comprobarlo.

Para ello Ford nos ha proporcionado un flamante Ford Mustang Match-E antes incluso de que estuviera a la venta en nuestro país (su matrícula alemana le delata). Aunque tuvimos solamente unos pocos días a disposición no pudimos resistir la tentación de poner a prueba este modelo que nace con tantas miradas puestas sobre él en un momento en el que todas las novedades en lo que respecta a la electrificación son noticia, y si proceden de un gigante automovilístico con la solera de Ford muchísimo más.

Primer vistazo

El primer vistazo al Match-E sin duda cautiva, en primer lugar por el logo del caballo en la calandra delantera (obviamente sin toma de aire) pero también por las líneas que aunque pertenecen a un SUV no ocultan en ningún momento su inspiración deportiva. Líneas musculosas en todo el lateral, un spoiler temprano en la parte superior del portón trasero y unas luces traseras agrupadas en dos grupos de tres con la firma inconfundible del deportivo americano.

Por tamaño estamos orbitando en el territorio del Volkswagen ID.4 (más pequeño) o el Tesla Model Y (un poco más largo) pero por líneas e intenciones parece que compite más con este último. Y el tamaño y el diseño no es el único detalle que nos lo hace pensar. De hecho muchos detalles del coche claramente están diseñados pensando en su competidor. Sin ir más lejos en cuanto abrimos la puerta (con un pulsador camuflado, no hay rastro de tiradores ni ocultos ni a la vista) encontramos otro guiño al tío Elon con una imponente pantalla en el centro del salpicadero dispuesta en vertical.

Además a diferencia del Model 3 y el Model Y Ford sí que proporciona una pequeña pantalla de información detrás del volante que sobresale del salpicadero. Esta pantalla no tiene un tamaño grande pero sí ofrece toda la información necesaria sobre velocidad, autonomía, instrucciones de navegación… de forma clara y altamente visible, uno de los aciertos de Ford en este coche sin ninguna duda y una de las muchas enmiendas a la propuesta de Tesla que podemos encontrar en este coche. Un detalle es que la pantalla funciona también con Android Auto por lo que en ella podremos visualizar las instrucciones de Google Maps si preferimos usarlo como asistente de navegación.

El interior es muy amplio y la la sensación de estar muy bien acabado. No parece que se hayan obsesionado en trufarlo de materiales de lujo ni de elementos demasiado refinados pero sí de detalles deportivos como las costuras en color rojos que encontramos en los asientos, el volante y algunas partes del salpicadero. En la parte superior del salpicadero se ha optado por un recubrimiento de tela de buen tacto que tiene aspecto de resistente y de fácil mantenimiento.

Deportivo y práctico

Pero aunque la inspiración es deportiva no faltan detalles prácticos como numerosos huecos portaobjetos, entre ellos un espacio de gran tamaño para el móvil (en nuestro caso con carga inalámbrica) que no entendemos cómo no es una prioridad para cualquier fabricante siendo éste un compañero ya inseparable de cualquier conductor. Justo debajo de la consola central hay otro gran hueco muy práctico para cualquier objeto que queramos que quede oculto.

Sobre la consola encontramos el selector del cambio en forma de rueda junto al interruptor del freno de mano. Todo a una altura cómoda para apoyar el brazo y poder accionarlo sin dificultad. Debajo del reposabrazos central otro hueco que se une a los de las puertas para ofrecer mucho espacio para depositar objetos dentro del habitáculo. En general todo parece estar en su sitio y a diferencia de lo que pasa en un Tesla encontramos algunos mandos para no tener que recurrir demasiado a los menús de la pantalla central (aunque funciones como la climatización sí que tendremos que hacerlo).

El elefante en la habitación

Llega el momento de hablar del elefante en la habitación o más bien el enorme selector circular empotrado en la gigantesca pantalla de 15,5 pulgadas que nos permite subir y bajar el volumen… Es cierto que proporcionar algunos botones y selectores para no depender al cien por cien de la pantalla táctil nos parece un acierto pero… ¿por qué insertar ese selector en la pantalla? Es algo que nos ha sorprendido y aunque funcionalmente nos convence estéticamente no lo compartimos.

Para explorar todas las opciones del sistema no tuvimos demasiado tiempo pero podemos desde cambiar el comportamiento del coche (susurro, activo o desatado), activar la función de conducción con un sólo pedal, activar el sonido de propulsión (para sentir que estamos a los mandos de un «verdadero» Mustang), configurar acceso sin llave para invitados, los sistemas de conducción autónoma, el navegador con opción de buscar puntos de carga o incluso aparcamiento «dinámico»… Y por supuesto información de todo tipo y muy completa, sobre todo en lo que respecta al consumo y las opciones de recarga programada.

En la parte posterior el espacio también es grande y puede acoger a adultos de buena estatura sin problemas de espacio para las piernas. El espacio parece aún más grande gracias al amplio techo solar que permite que entre la luz dentro del coche. Este Mustang al igual que los modelos de Tesla (otro guiño más) dispone de dos maleteros de buen tamaño. El trasero tiene una capacidad de 402 litros y un volumen muy regular lo que facilita la carga de bultos. El delantero también es bastante grande, 81 litros, y está compartimentado mediante piezas de plástico que pueden retirarse.

Algunos detalles curiosos aumentan la carga de personalidad del coche como el que podamos encontrar el logo de Mustang en lugares escondidos como debajo de la alfombrilla del soporte para el teléfono móvil, entre los botones que activan las luces del maletero y en algunos rincones más que no tuvimos tiempo de recorrer. Un detalle que queremos resaltar es el excelente funcionamiento del equipo de música que está a cargo nada menos que de la empresa danesa Bang&Olufsen.

Al volante del Mustang Match-E lo primero es decidir cómo queremos conducirlo. Se acabó el tiempo en el que uno se sentaba en el coche y hala, a conducir. En el caso de este Ford hay que decidir si queremos que el coche tenga un comportamiento más o menos deportivo, cuánto queremos que retenga el pedal del acelerador cuando lo levantamos (poniendo el selector de marchas en posición L lograremos el máximo de retención) y finalmente si queremos que el coche produzca el sonido de un motor.

Distintas personalidades

Esto permite en la práctica tener un coche totalmente distinto si vamos a comprar al supermercado o si hacemos una excursión a la sierra. Nuestra combinación preferida para la prueba fue el modo «Untamed» o «desatado» (máxima potencia y respuesta deportiva), retención máxima para poder conducir solamente con el acelerador y el sonido del motor activado. Aunque lo desactivamos más adelante (como resultado de un pequeño referendum entre los ocupantes) lo cierto es que no es molesto y le da un cierto carácter «Mustang» del que no pueden presumir otros.

En cuanto nos pusimos a jugar nos dimos cuenta que la respuesta y el carácter de este Ford está a la altura del caballo que luce en la calandra. Los 351 caballos que tenemos a nuestra disposición no estarán a la altura de los 480 que podemos tener a nuestra disposición en un Tesla Model Y pero lo cierto es que la aceleración es intensa y a la altura de los deportivos más aguerridos. No en vano sobre el papel podemos subir de 0 a 100 kilómetros por hora en 5,1 segundos. No es «aceleración Tesla», no hay esa sensación de estar a bordo de un cohete pero sí de un buen deportivo, gracias también a esa sensación de respuesta inmediata propia de un eléctrico.

Al conducir el Match-E por carreteras viradas y a pesar del bajo centro de gravedad se nota algo el balanceo de la carrocería propio de un coche de esta talla y aún así el coche, también gracias a que se trata de un tracción a las cuatro ruedas, se agarra sin problemas a las curvas. Así que uno se encuentra con la sensación irreal de que el coche «debería» fallar en las curvas por las sensaciones que transmite pero en realidad sigue dócilmente todo lo que le indicamos.

El resultado es que es posible hacer una conducción deportiva aunque la sensación que tengamos es siempre la de estar a los mandos de un SUV voluminoso. Uno se acostumbra y la diversión llega en poco tiempo. Una de las sorpresas agradables es la eficiencia del motor. Sin prestar ningún cuidado hemos podido mantener los consumos por debajo de los 18 kWh a los 100 kilómetros, cifras muy buenas incluso para eléctricos más pequeños que el Mustang.

Conclusiones

Nuestra conclusión preliminar es que en cuanto a carácter el Ford Mustang Match-E es un Mustang con todas las de la ley, un coche con estilo deportivo que sin ser de los más veloces o potentes del corral regala sensaciones dignas de un Pony Car. Pero lo que más nos gusta de Ford es que haya cogido el toro por los cuernos (en este caso el cimarrón por las bridas) y haya mirado a la cara a su rival de California y haya querido responder a cada punto del diseño y concepción del coche para emularlo o superarlo.

No se trata de una imitación, desde nuestro punto de vista, sino de reconocer que para algunas cosas llega tarde y que para recuperar el tiempo perdido es necesario fijarse en los pioneros, así como Ford se fijó en Ferrari para batir a los italianos en Le Mans. Claro que esta no es una carrera en los años 60 y las cosas han cambiado mucho con este viaje a la electrificación de la industria del automóvil pero la batalla se larga y seguramente tan apasionante como aquella. Esperamos poder probarlo a fondo para contaros más sobre este Mustang en el futuro.

























































































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